SALIDA 

EXIT 

No Se Puede Reinar Inocentemente

(Monsieur de Saint-Just, "L'Archange de la Terreur" - 1767-1794)

SM. LA REINA ISABEL II

MIL VECES TRAICIONADA.

 

D. Salustiano Olózaga

Político Progresista (1805-1873) 

 

Don Salustiano y  "Los Caramelos De La Reina" :

 

La absoluta verdad sobre la urgencia en casar a la Reina Isabel II, que aún hoy sorprende a los observadores y estudiosos de la Historia quizás no la sepan nunca.

 

Tal vez y con efecto retardado, el desencadenante de semejante preocupación o urgencia surgió a raíz del incidente "Olózaga", el 28 de Noviembre de 1843, cuando éste trato de obtener "aparentemente" la disolución de Las Cortes, mediante el uso de la violencia e intimidación sobre Su Real Persona, quien contaba entonces 13 años. Una niña en definitiva.

 

¿Qué ocurrió realmente en la Cámara de la Reina aquella tarde del 28.11.43 ?

 

Mucho se ha especulado sobre este delicado tema, aunque fundamentalmente las versiones que fueron escritas sobre esta materia, quedarían reducidas a dos tendencias, las cuales precisamente coinciden con aquellas de los principales partidos políticos, con mayor representación parlamentaria en 1843.

 

Los políticos y sus opiniones surgirán como el trueno en Las Cortes, donde los Moderados sostendrán que la Reina fue física y moralmente violentada y los Liberales-progresistas por el contrario apoyarán la versión según la cual, "SM. la Reina ha mentido".

 

Cierto, ella dijo: 

 

«Me agarró del vestido, me obligó a sentarme y me agarró de la mano hasta obligarme a rubricar» parece ser tres documentos, uno de los cuales concretamente era un decreto de disolución de Las Cortes con la fecha dejada en blanco.

 

Por otra parte la niña de 13 años, recién reconocida mayor de edad por las Cortes el 8 de Noviembre anterior, no es menos cierto que era la Reina de España y aún así, se decía que recibió en Su "Alcoba" a su flamante primer ministro en funciones, recién nombrado en el cargo, exactamente el día 20 del mismo mes.

 

Olózaga no obstante se encuentra incomodo con una mayoría parlamentaria de signo "Moderado" en Las Cortes, cuando él por convicción defiende al partido Liberal-Progresista (El término "progresista" en la actividad política se le atribuye precisamente a él) que es el suyo propio.

 

No es de extrañar, que de algún modo, más temprano que tarde, quisiera disolver  Las Cortes y tratar de dotarse de una Asamblea Parlamentaria nueva con mayoría Liberal en el hemiciclo.

 

Esto es un hecho incontestable, o en el mejor de los casos difícilmente contestable,

 

¿Pero por qué esta situación inverosímil tuvo lugar, algunos pretenden, en la Alcoba de la Reina niña?

¿Por qué Olózaga, parece ser, esperó la caída de la tarde para presentarse en las habitaciones privadas de SM.?

¿Fue su condición de ex-mentor de Isabel niña, lo que le habría facilitado el acceso a Sus recintos privados?

 

He aquí, el problema de fondo. Don Salustiano, un abogado, de siempre hombre festivo, mujeriego y de mundo, quien en cierta ocasión secuestró, en el mismísimo "Convento" donde residía, a la bella  monja "Sor Patrocinio",  para satisfacer sus más íntimos deseos,  siendo entonces éste, Gobernador Civil de Madrid y en el uso..... indebido de sus poderes como tal. 

 

No satisfecho con sus "aventuras" pasadas y al haber sido hacía poco tiempo,  mentor de SM., entendió entonces que también había que formar a Isabel en materia de sexo, lo que le llevó, en tanto que "mentor" a violentar y a violar a la Reina Niña, varias veces, cuando Ésta se encontraba psicológicamente en situación de abandono emocional y físico, sin apoyos familiares y en un estado de abatimiento semejante a lo que hoy llamamos "depresión profunda". Todo esto ocurrió hace casi 170 años y hay que asumir que la moral y costumbres de aquella época, no estaban muy a favor de la protección a la infancia, o de la mujer; las violaciones eran frecuentes y ya vemos que ni siquiera la Reina se salvó.....a pesar de ser su agresor progresista y liberal. En el fondo debemos admitir que aún se trataba de un liberalismo de "vía estrecha", anticlerical y de poca ética, donde el papel de la mujer era insignificante e incluso nulo. Hoy en el siglo XXI, al menos en un contexto Europeo Occidental, Don Salustiano, Primer Ministro de SM. sería imputado y acusado de varios actos delictivos muy graves, punibles con muchos años de prisión, a pesar de la Clemencia Real, que siempre ha existido.

 

No en vano, por aquellos años, y más exactamente en 1843, Donoso Cortés, hombre de confianza de la Reina Madre Doña María-Cristina  - entonces en su exilio en París -  decía que :

 

«Isabel II por una parte parece una niña de cuatro años y por otra, una mujer de 25»

(Siempre insistiremos que todavía estaba en sus 13 años)

 

Nuestros amables lectores, estamos seguros que han comprendido bien, que aquí hablamos de la violación, por cierto repetida en días distintos de una niña. Huelga considerar el concepto de "en contra de su voluntad" o bien "hubo consentimiento", lo contrario supondría una aberración y una monstruosidad  inaceptable, comenzando por sus aspectos jurídicos y terminando por  los éticos y humanos. Pero claro, esto ocurrió hace casi 170 años, aunque la víctima fuera una Reina de España. Jamás se ha escrito suficientemente sobre el pánico y terror que  vivieron Isabel y Su Hermana Luisa-Fernanda (entonces de 11 años) entre 1840 y 1843 en pleno apogeo Esparterista, y una España en pérdida de sus valores tradicionales. Olózaga no era mejor que Espartero.

 

Para la Reina Isabel II, si puedo expresarme en estos términos, lo ocurrido y aquí expuesto, pudo ser un "ajuste de cuentas" sobre los daños, sufrimientos y vejaciones infringidos en un pasado para Ella excesivamente reciente; otros podrán decir que Isabel aprendió por sí misma,  aquel viejo proverbio, según el cual  "La Venganza es un plato que siempre se sirve en frío".

 

Para Don Salustiano Olózaga aquellos papeles firmados por la Reina, representaban mucho, eran su "cheque en blanco"....podría, pensaba, al fin gobernar con un parlamento a su favor, sin que por ello tener que negociar o "rogar" absolutamente nada al bando del Marqués de Pidal, entonces Presidente de Las Cortes y destacado gran líder del Partido Moderado. Tal vez pensó reactivar de nuevo la Constitución de 1812 .....

Como quiera que sea, y conociendo el ego de Don Salustiano, debió sin duda pensar también mucho en sí mismo y su brillante carrera.

 

Mas ocurrió que la tan zarandeada por liberales, Marquesa de Santa-Cruz, de nuevo "Camarera Mayor" de la Reina, pudo saber lo ocurrido por boca de Isabel aquella misma noche y es obvio que obró en consecuencia. Se dijo entonces que en voz baja y afligida, regañó a la Soberana niña, con estas palabras: "Vuestra Majestad, ha firmado la sentencia de muerte de la Monarquía". De hecho no resultó para tanto, aunque la Marquesa de Santa Cruz, consiguió que la Reina "explicara por escrito, todo o casi todo lo ocurrido".

 

Cierto es que lo que prevalece en el mundo político es la verdad oficial y, de acuerdo con ella, Olózaga quedó fuera de juego por mucho tiempo y sintiéndose realmente amenazado por los "Moderados" prefirió, sin pensárselo dos veces, exiliarse en Inglaterra, después de un azaroso viaje.

 

Pero había otra verdad oficial, que resultó tener peores consecuencias, y fue el hecho de considerar mayor de edad a una niña de trece años, por otra parte perturbada por el alejamiento de su familia aún en el exilio desde 1840. Una vez más caemos en el tópico de la España irracional.

 

Isabel fue entonces vista, por los liberales "buenistas" como la "niña inocente" aunque picarona [......], moralmente maltrecha en razón a su falta de experiencia. Según el "Legado Histórico" secreto (hasta 2004)  de nuestra Familia, para Los Clonard  contemporáneos, SM. la Reina Isabel II, aquí, en este entorno, repetimos,  se la "jugó" a Olózaga, pasándole factura por las vejaciones sufridas, derivadas de su falta de ética y de rigor mientras fue mentor de SM.  Este personaje será recordado por la niña Reina y posteriormente como persona adulta, durante muchos años, como un ser sin conciencia, perverso e inductor de terribles pesadillas. Nunca hemos sabido por qué sus amigos le llamaban el "lechuguino" a Don Salustiano.

 

Es igual de cierto que el comportamiento de Don Salustiano Olózaga en lo que respecta al caso de secuestro de la bella monja, "Sor Patrocinio" años atrás, no fue mejor. Él sólo pensó en satisfacer sus caprichos, ejerciendo un abuso de autoridad en tanto que Gobernador Civil de Madrid que rayaría  la locura en nuestros días, por no decir peor. En resumen; ya existían precedentes, de este tipo de conducta masculina repugnante, que él mismo con los años siempre intentará remediar, limpiando su propia imagen.

 

Muchos somos los que sabemos que las "venganzas" en multitud de ocasiones son difíciles de parar, incluso con el paso de los años. En el caso de Don Salustiano, vamos a recordar al lector, con la venia, que él mismo participará  en la conjura que destronó a la Reina en 1868.  Estos hechos no ocurrieron porque sí. No fueron fruto del azar.

 

Falleció, siendo Embajador de España en París, el 26 de Sept. de 1873 durante la Primera República, siendo su Presidente Don Emilio Castelar Ripoll (06.09.73-03.01.74) a quien por cierto la Reina había salvado la vida en 1865 a raíz de los violentos sucesos acaecidos en Madrid, durante la Noche de San Daniel (10.04.65). El día de su fallecimiento Isabel II residía en París, en un largo e inmerecido exilio que duró hasta su muerte en 1904.

 

 

Jamás hubo caramelos de SM. la Reina para Don Salustiano Olózaga*.

 

( * Fue sucedido en su cargo por Don Luis González Bravo, progresista arrepentido, acusador de Olózaga y que antaño se declaró gran enemigo de la Regente y Reina Madre Doña María Cristina, exiliada en París a partir de 1840. El fin justifica los medios en la mediocridad )

Clonard IX 

 T O P.